La primera investigación del subsuelo de otro planeta está siendo desarrollada por la sonda espacial europea Mars Express gracias a la antena de radar con la que va equipada y que le permite sondear el subsuelo hasta unos dos kilómetros de profundidad. Desde que el instrumento en cuestión empezó a operar en junio de 2005, se ha centrado en la exploración de dos regiones: la capa polar norte y una región de tierras bajas llamada Chryse Planitia.
Los científicos de la misión creen que bajo Chryse Planitia existe una estructura circular que yace a entre 1,5 y 2,5 kilómetros de profundidad que debe de ser un cráter de impacto enterrado bajo ceniza volcánica o polvo producto de la acumulación a lo largo de miles de millones de años. El equipo no ve discontinuidades en el material que rellena la cuenca y la señal de radar apenas pierde potencia cuando la atraviesa, lo que sugiere que el material de relleno debe de ser hielo de agua, que resulta transparente al radar. El que aparezcan cantidades substanciales de hielo concordaría con la localización del cráter, que asemeja ser una cuenca en la que desembocan antiguos ríos. "Si el agua pudo ser capturada en una cuenca y preservada durante varios millardos de años, quizá continúe ahí" dice el jefe de la misión MARSIS desde su sede del JPL californiano.
Lo que resulta más intrigante es que la señal reflejada desde la parte más profunda del cráter es tan fuerte y uniforme que podría tratarse de agua líquida. "Si pusieras agua líquida ahí, la señal que recibiríamos sería exactamente así". Sin embargo otro miembro del equipo de MARSIS, William T K Johnson, advierte que estos resultados son fruto de la primera pasada sobre la zona y que podrían ser producidos por otro tipo de material.
Fuente NewScientistSpace