Por destrozar 32 metros de un arrecife del Parque Nacional Marino de Tubbataha, Filipinas —el cual es considerado patrimonio de la Humanidad— la organización ambientalista Greenpeace pagará una compensación de 74 mil 500 pesos (unos seis mil 857 dólares), una cifra ridículamente baja si se compara con los dos millones 200 mil pesos que pagó el buque de investigación Maurice Ewing cuando afectó sólo diez metros de una zona de arrecifes del coral Madagascar, en Yucatán.En febrero pasado, como parte de un proyecto de investigación en el que participaba la UNAM, el buque estaba usando pulsos sísmicos submarinos para explorar el Cráter Chicxulub, una depresión de unos 190 kilómetros de ancho frente al puerto de Progreso, cuando encalló en la zona y dañó los arrecifes.
Ante tal hecho, Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México, exigió a las autoridades mexicanas un castigo ejemplar para el que llamó “el barco asesino”.
En aquella ocasión, el grupo ambientalista cuestionó severamente los trabajos de investigación y criticó las condiciones en las que operaba el barco.Sin embargo, el pasado lunes, su buque insignia, el Rainbow Warrior, embarrancó sobre arrecifes de corral del parque natural filipino, ubicado en el mar de Joló, 680 kilómetros al sur de Manila.
Ahora, Greenpeace argumentó que el accidente se debió a que los mapas marinos existentes de la zona eran poco precisos.
Así, la Universidad de Columbia, responsable del Maurice Ewing, tuvo que pagar 220 mil pesos por metro de coral destruido, mientras la organización ambientalista sólo fue multada con dos mil 300 pesos por metro destrozado.
En un comunicado conjunto de la organización ecologista y de la dirección del parque, los tripulantes de la embarcación consideraban que el arrecife estaba ubicado a 1.5 millas del barco, de acuerdo con los mapas marinos disponibles.
“El accidente podía haberse evitado si las cartas marinas fueran precisas. Nos sentimos responsables, de todas maneras, y esta cantidad (la compensación) será transferida el miércoles”, indicó Red Constantino, representante de Greenpeace en el sudeste de Asia.
El buque causó daños en un trecho de arrecife de corral de unos 32 metros de largo por tres de ancho.
Por su parte, el Rainbow Warrior no registró desperfectos de consideración, por lo que se prevé podrá continuar con su gira “Asia Energy Revolution”, en la que se planea que visite además Australia, China y Tailandia para reclamar el uso de energías limpias y renovables y el rechazo al empleo del carbón.Sin aplicarse los mismos calificativos que usó en el caso mexicano, Greenpeace reclamó la urgente necesidad de actualizar las cartas marítimas para evitar accidentes similares en el futuro.
Fuente: La Crónica de hoy(Mejico)
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# Posted by: axed ubzwv at 1 de Marzo 2007 a las 02:17 AM