Desde aquí(PDF 2MB) os podéis descargar el estudio "La generación eléctrica en el siglo XXI"
Está elaborado por el Comité de Energía y Recursos Naturales del Instituto de la Ingeniería de España.
De él voy a destacar las conclusiones que se realizan al analizar el plan energético indicativo 2002-2011 del gobierno anterior donde se apostó muy fuerte por las centrales de ciclos combinados:
Aún a sabiendas de las grandes incertidumbres existentes en los resultados obtenidos, fruto de la dificultad de establecer hipótesis fiables que sólo se podrán comprobar a posteriori, creemos que puede tener interés realizar algún análisis de los mismos.Parece claro que, aún existiendo una fuerte tendencia en nuestro país en apostar por la construcción de un gran número de centrales termoeléctricas de ciclo combinado, con gas natural, para cubrir el aumento de demanda en la actual década 2000-2010, los consumidores deberían saber que, muy probablemente, este tipo de medios de producción no son los que generan el kWh más barato.
Las centrales de carbón de importación y alguna nueva central nuclear pueden producir electricidad más barata. En el segundo caso, conviene matizar que ello sería cierto si los tipos de interés (coste del dinero) se mantuvieran, en los próximos años, en valores
relativamente bajos como los actuales, desde luego bastante inferiores a los de los años en que se construyeron las actuales CCNN catalanas o españolas.De todas formas, esta incertidumbre puede pesar menos en el análisis de prospectiva que aquella asociada a la evolución futura de los precios del gas natural que alimentará a las futuras centrales de ciclo combinado. Deberá tenerse muy en cuenta que, en éstas, la estimacióndel coste del kWh en el año 2004 (OC), se desglosa en: 1,04 ptas/kWh (0,625 c/kWh) debido a la inversión, 0,80 ptas/kWh (0,481 c/kWh) debido a los gastos de O&M, y 6,22 ptas/kWh (3,738 c/kWh) debido al gas natural. Es decir, el coste del combustible supone un 77% del coste total, siendo además un combustible que, en su mayor parte procederádel transporte de gas natural licuado (GNL) en buques metaneros, cuyas infraestructuras portuarias, plantas de regasificación, de almacenamiento, etc., aún no existen, en buena parte, en nuestro país.
Las centrales de carbón de importación, equipadas con las modernas tecnologías de limitación de los efectos medioambientales; desulfuración de gases, eliminación de partículas, etc., constituyen, a nuestro juicio, una alternativa nada desdeñable para un país como España, casitotalmente dependiente de las fuentes energéticas foráneas. Este tipo de centrales permite unas capacidades de almacenamiento muy superiores al caso del gas natural licuado, suponen un coste total de generación menor y, sobre todo, precisan de una materia prima (el carbón) con unos precios presumiblemente más estables en el futuro que los del GN.
Es claro que la estabilidad e incluso la disminución de las tarifas eléctricas españolas habida en los últimos años ha sido posible gracias a la existencia de un parque de generación basado en centrales nucleares y en térmicas de carbón.
Al contrario de una opinión bastante extendida en algunos sectores sociales, las actuales CCNN catalanas (al igual que las restantes españolas) tienen, en la actualidad, unos costes de generación altamente competitivos, bastante inferiores a los de las demás fuentes de energía, con la excepción de las grandes centrales hidroeléctricas históricas. Además, si como se vislumbra, pueden funcionar satisfactoriamente durante periodos de tiempo superiores a su vida útil económica prevista de 30 años, finalizado dicho periodo, una vez amortizada la inversión inicial, operarán con unos costes de generación muy bajos, inferiores a 2 ptas/kWh (1,202 c/kWh), en moneda actual, cifra bastante inferior al coste actual del combustible de las centrales térmicas de GN.
Los costes del kWh debidos al combustible nuclear presumiblemente no sufrirán incrementos apreciables en el próximo futuro. La aparición, en los últimos años, de las denominadas fuentes no tradicionales de material físil, inundando el mercado con el uranio y plutonio procedentes del desmantelamiento de los arsenales nucleares y de las plantas de reelaboración, con el uranio empobrecido del stock de las colas de las plantas de enriquecimiento, etc., contribuiráa una estabilidad o incluso a una tendencia a la baja de aquellos costes, tal como está ocurriendo en los últimos años.Los temas relacionados con el impacto ambiental y los riesgos asociados al funcionamiento de las plantas del parque de generación no deben ser ajenos al proceso de selección de los tipos de fuentes energéticas. Es claro que la disminución de las concentraciones de los gases de efecto invernadero sólo se conseguirá, a gran escala, sustituyendo centrales termoeléctricas de combustibles fósiles, por otros tipos de centrales. Para grandes potencias y unidades funcionando en régimen de base, a unos costes competitivos, únicamente las CCNN son una alternativa realista, a no ser que disminuya el consumo de energía eléctrica del país.
La experiencia de estos últimos años en España es totalmente contraria a esta hipótesis,
con tasas de incremento anuales por encima del 5%. Evidentemente este tipo de conclusiones presupone que, tanto las CCNN actualmente en funcionamiento como las eventuales que se construyan en el futuro, presenten un alto grado de seguridad, según se ha venido constatando en el parque de CCNN de los países occidentales
en las últimas dos décadas. En esa línea, es claro que los procesos de liberalización del sector eléctrico no deben repercutir en una disminución de los gastos e inversiones dedicadas a mantener o aumentar los niveles de seguridad nuclear, al tiempo que los organismos reguladores de la seguridad deberán mantener asimismo un alto nivel de exigencia e independencia.Frecuentemente se cita el problema del almacenamiento de los residuos radiactivos generados por las CCNN como una barrera insalvable para la aceptación popular de la construcción de nuevas unidades nucleoeléctricas. Es, evidentemente, un aspecto en el que ENRESA, en el caso español, no debería demorar la adopción de alguna de las propuestas que actualmente se consideran tecnológicamente viables y efectivas. En cualquier caso, el análisis de esta problemática debería ser comparativo, introduciendo en su estudio los residuos y emisiones generados por las centrales térmicas de combustible fósil.
Puestos a examinar externalidades, quizá convendría que los expertos en economía medioambiental profundizaran en la cuantificación de los costes derivados del muy posible incremento de temperatura de la tierra, como consecuencia de la emisión del dióxido de carbono de las centrales térmicas convencionales y su influencia en el efecto invernadero, sin despreciar, evidentemente las emisiones de óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, de partículas, etc.
En el apasionante asunto de la sostenibilidad también sería interesante que los expertos en recursos mundiales de combustibles fósiles intentaran cuantificar el efecto de su muy probable agotamiento a lo largo del presente siglo, lo cual, a nuestro modesto juicio, constituye uno de los más grandes caracteres de insostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo.
La mejor manera de comprender este aserto es imaginar el catastrófico legado para las futuras generaciones que sería un mundo sin recursos de petróleo o gas natural, sin haber dado tiempo a la tecnología para tener a punto otras fuentes masivas de energía (fusión nuclear, etc.).
Finalmente creemos que los procesos de liberalización de los sectores energéticos no deben ser incompatibles con la existencia de algunas orientaciones o una cierta tutela o incluso algunas exigencias por parte de los gobiernos en relación con la definición de las características del mix del parque de generación eléctrica estatal. Creemos sinceramente que definir, en líneas generales, la estructura básica que debe tener la generación eléctrica del país es, en razón de tratarse de un asunto altamente estratégico, un tema a establecer por los gobiernos como representantes de la voluntad de los ciudadanos y no dejarlo exclusivamente al albur de lo que establezcan las empresas del sector bajo las leyes del mercado. Los asuntos relacionados con la escasez de recursos energéticos, el grado de independencia de las importaciones, la estabilidad política de los países suministradores, la evolución de los precios, las próximas crisis del petróleo que azotarán a la humanidad, el carácter de servicio público del suministro de electricidad, etc., son aspectos demasiado importantes para la calidad de vida de los ciudadanos como para dejarlos exclusivamente en manos del mercado, que suele actuar más a corto plazo.
Como se puede ver por el último punto esta gente no son entusiastas del liberalismo y del libre mercado. En mi opinión se equivocan al acusar al mercado de actuar a corto plazo cuando en España han sido siempre los gobiernos con sus planes energéticos los que han demostrado que miran sólo a las próximas elecciones y no dudan en cerrar instalaciones valiosísimas si pueden sacar réditos políticos de ello.
Pero a parte de consideraciones políticas lo queda claro después de leer este texto, y el resto del informe, es que la única alternativa a las centrales térmicas tradicionales son las centrales nucleares. Desde el punto de vista económico y técnico no hay otra posibilidad actualmente. Otra cosa es que algunos con tal de ver cumplidas sus profecías apocalípticas se lacen a manipular para conseguir que alternativas reales como la nuclear sean abandonadas en favor de otras tecnologías que no están a la altura como los ciclos combinados e incluso energías renovables.
Y es que algunos quieren esconderse detrás de los ingenierospara, como decía Mill, intentar, por la vía de la "ecología" y la pseudociencia, acabar con lo que no pudieron por la vía económica o política. Por suerte los ingenieros no están por la labor.
El texto es revelador, lo único que no entra en cuánto saldría el KWh durante el período de amortización de una central. ¡¡Aún así, el dato de las 2 ptas KWh es muy goloso!!
Y hablando de otras fuentes masivas de energía, cómo anda el tema de la fusión, ¿hay algún avance?
# Posted by: Reboot at 19 de Septiembre 2005 a las 11:09 PM